|
¡¡A trabajar!!
Alejandra March
¿Se te hace dura la vuelta al trabajo? Los expertos calculan
que el 35% de los trabajadores españoles de entre 25
y 40 años sufrirán este año el denominado
síndrome postvacacional. Aprende cómo evitarlo.
"Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin
ser su esclavo". Pérez Galdós.
Galdós
tenía toda la razón, el trabajo es parte fundamental
de nuestras vidas, puede ser una actividad que nos llene y
de la que sentirnos orgullosos, o una auténtica pesadilla.
Afortunadamente, está en nuestra mano la decisión.
Hoy en día se le está dando cada vez mayor
importancia al conocido "Síndrome postvacacional",
un mal que sufren aproximadamente el 35% de los trabajadores.
El origen está en el frenético ritmo de vida
actual, pero la solución está en nuestras manos.
Como siempre lo primero es conocer el problema, aceptarlo
y después atacarlo de frente.
El síndrome posvacacional es un concepto amplio que
describe una incapacidad de adaptación al trabajo tras
la finalización de las vacaciones. En septiembre volvemos
al trabajo, al cole, los madrugones, los atascos, el frío…
A nadie le gusta que se acaben las vacaciones, pero hay gente
que se lo toma peor.
José Gil Martínez y un equipo de psicólogos
de la Universidad de Valencia han diagnosticado lo que para
muchos era ya un hecho. Según sus estudios, "el
35% de los españoles sufre depresión postvacacional.
Dura unos días y se caracteriza por los nervios, la
irritabilidad, el decaimiento, el vacío,... hay quien
incluso lo somatiza y padece dolor de cabeza, sudoración,
diarrea o insomnio, pero no es una enfermedad mental".
Los síntomas de este síndrome son variados:
irritabilidad
- astenia
- tristeza
- apatía
- debilidad
- ansiedad
- insomnio
- dolores musculares
- tensión
- náuseas
- palpitaciones
- taquicardias
- sensación de ahogo
- problemas de estómago…
Normalmente los síntomas remiten en pocos días,
cuando nos acostumbramos a la vuelta, aunque hemos de poner
especial atención si estos perduran, para pedir ayuda
y ponerle remedio.
Está claro que nuestra vida cambia radicalmente en
vacaciones: trasnochar, dormir hasta el mediodía, comer
tranquilamente, la siesta, deporte, fiestas, horas y horas
tomando el sol sin hacer nada… Y de pronto, despertador, café,
atasco, trabajo, trabajo, trabajo, atasco, cena, televisión,
a la cama y…vuelta a empezar.
Pero esto no tiene por que ser así. Lo principal es
tomárselo con filosofía y seguir algunas pequeñas
pautas:
- Lo primero, la prevención: Durante las vacaciones
conviene mantener cierto horario, lo que permitirá
que sigamos con el biorritmo al que estamos acostumbrados.
Volver progresivamente y no un día antes de empezar
a trabajar, para irnos acostumbrando.
Evitar
que nuestra motivación central a lo largo del año
sean las vacaciones, no es lógico, ni beneficioso,
el estar la mitad del año ansiando las vacaciones
y la otra mitad lamentándose de que se hayan acabado.
- No perder los buenos hábitos de las vacaciones.
Seguir reservando algo de tiempo para nosotros mismos: practicar
algún deporte, yoga, masajes, leer tranquilamente,
comer bien y despacio, charlar al final del día,
pasear con tu familia…
- Organizar bien la agenda, llevar los trabajos al día
y evitar agobios innecesarios.
- Y sobre todo, mucha filosofía y buen humor, centrarse
en lo positivo: Por fin estás en casa, con todas
tus cosas. Volverás a ver a gente a la que seguro
echabas de menos. Vuelves renovado y con fuerzas para hacer
mejor tu trabajo y sentirte orgulloso de ti mismo… Todos
debemos aprovechar el momento presente y no perder el tiempo
amargándonos por cosas inevitables.
Sobre todo hay que tener en cuenta que este síndrome
no sólo lo sufren los adultos, sino también
los niños. Los niños son muy sensibles a los
cambios bruscos y el fin de las vacaciones les afecta mucho.
Madrugar, curso más difícil, profesores nuevos,
compañeros nuevos… y menos tiempo para jugar.
Sobre todo es más difícil para aquellos que
empiezan el cole por primera vez, o para los que tienen exámenes
en septiembre.
Y es que volver no sólo es inevitable, sino también
necesario, así que ¿por qué no disfrutarlo?
"Sin el trabajo la vida humana semejaría a
un buque sin lastre. El trabajo es el padre del placer."
Stendhal.
|