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Ponle sal a tu vida
Aima Tafur
De toda la vida hemos comprado sal yodada para nuestra mesa,
pero… ¿sabemos por qué es tan bueno el yodo para la
salud? Descúbrelo.
Todos
hemos oído alguna vez que el yodo es fundamental para
la salud, lo bueno que es por esta razón el pasar una
temporada en el mar, donde los alimentos, el agua y el aire
son importante fuente de yodo.
La mayoría de la gente ha tenido la suerte de pasar
las vacaciones en la playa, el destino más popular
de todos los veranos… Así que en septiembre no sólo
volvemos relajados, morenos y con las pilas cargadas, sino
que además regresamos a casa con una fundamental cantidad
de yodo.
Pero los buenos hábitos no han de perderse con el
otoño, es necesario continuar la buena vida y preocuparnos
de continuar aportando yodo a nuestro organismo mediante la
alimentación y la sal yodada, además de seguir
moviéndonos, haciendo deporte, sonriendo.
Según
un nuevo informe mundial de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) La carencia de yodo constituye una importante
causa de problemas de desarrollo mental. La principal estrategia,
consistente en la yodación universal de la sal, ha
tenido éxito.
«La carencia de yodo constituye una importante amenaza
para la salud y el desarrollo de la población mundial,
especialmente para los niños en edad preescolar y las
embarazadas», ha dicho el Dr. LEE Jong-Wook, Director
General de la OMS.
Si al organismo no le llega suficiente cantidad a través
de los alimentos, aparecen desórdenes como el bocio,
hipotiroidismo, retraso mental, dificultades en el aprendizaje,
abortos, disminución del crecimiento, defectos físicos,
déficit en el rendimiento intelectual... Los problemas
son muchos y graves, pero la solución es sencilla,
ya que sólo necesitamos una pequeña cantidad
de yodo para que nuestro organismo funcione adecuadamente.
El yodo se encuentra sobre todo en el agua del mar, los pescados
y los mariscos, pero también en la tierra, de donde
lo absorben las plantas. El problema es que no siempre se
encuentra en las concentraciones requeridas, el suelo se empobrece
paulatinamente debido a la erosión, las glaciaciones,
cultivos intensivos, inundaciones… que causa la mano del hombre.
Cuando no se aporta la cantidad necesaria de yodo, el tiroides
puede volverse incapaz de sintetizar hormonas tiroideas en
cantidad suficiente. La baja concentración sanguínea
de hormonas tiroideas consiguiente es el principal factor
responsable de una serie de alteraciones funcionales y del
desarrollo que reciben el nombre genérico de trastornos
por carencia de yodo.
Con
el fin de prevenir y controlar la carencia de yodo, la OMS
recomienda la yodación universal de la sal y el uso
de sal yodada para el consumo humano y animal. Bajo la dirección
de UNICEF y la OMS, esta estrategia se ha aplicado en la mayoría
de los países donde la carencia de yodo constituye
un problema de salud pública. UNICEF calcula que actualmente
el 66% de los hogares de todo el mundo tienen acceso a la
sal yodada.
Estas son las cantidades diarias de yodo recomendadas:
- Bebés: 40 a 50 microgramos.
- Niños:
- de 1 a 3 años: 70 microgramos
- de 4 a 6 años: 90 microgramos
- de 7 a 10 años: 120 microgramos
- de 11 años en adelante: 150 microgramos
- Mujeres embarazadas: 175 microgramos
- Mujeres lactantes: 200 microgramos
Un 1/4 de cucharada pequeña de sal de mesa yodada
proporciona 95 microgramos de yodo y una porción de
170 g de pescado de mar proporciona 650 microgramos.
Para cubrir las necesidades de yodo es suficiente llevar
a cabo una dieta variada y equilibrada que incluya cantidades
suficientes de pescado y vegetales cultivados en suelos ricos
en yodo, además de emplear sal yodada para la condimentación
de los platos. 
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