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¿Adiós a la regla?
La menstruación puede aplazarse "al gusto" y con "comodidad",
según los expertos, con métodos anticonceptivos y aseguran
que ello no conlleva perjuicios para la salud.
Paca Martínez, presidenta del comité organizador del VIII
Congreso de la Sociedad Española de la Anticoncepción que
se celebró el pasado mes de junio en Barcelona, destacó que
"la regla no es necesaria cada mes", sino que "podemos aplazarla"
para que aparezca cada tres meses, seis meses o un año.
Por su parte, el fundador de la Asociación de Clínicas Acreditadas
para la Interrupción del Embarazo (ACAI), Santiago Barambio,
abogó por "acabar con el concepto presente en la sociedad
que asegura que la regla limpia", porque es simplemente el
"final del periplo hormonal" y "cuando se hacen estos tratamientos
no se necesita", aseguró.
En Estados Unidos y buena parte de Europa algunas mujeres
ya no tienen la regla. No se trata de una patología o del
proceso fisiológico normal de la menopausia, sino de optar
por tomar anticonceptivos de forma ininterrumpida para no
tener la menstruación.
Tampoco es nada nuevo. Durante décadas muchas mujeres han
utilizado la píldora para saltarse de vez en cuando un periodo.
La técnica es sencilla, consiste en prescindir de la semana
de placebo y empezar una tableta nueva de forma que siempre
se están ingiriendo hormonas y no se menstrúa.
"La regla es un capricho de la naturaleza, igual que el apéndice
vermiforme. No tiene ninguna razón de ser", señala el ginecólogo
Javier Haya, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia
del Hospital Universitario Santa Cristina. La naturaleza no
lo planeó así, de hecho, la mujer no estaba programada para
tener el periodo. "Antiguamente, -explica el doctor
Haya- tras la primera menstruación pasaba poco tiempo hasta
el primer embarazo y a partir de ahí los periodos de gestación
y lactancia se sucedían, de forma que las mujeres tenían pocas
reglas en su vida".
Ahora, con el aumento de la esperanza de vida, la disminución
del número de hijos y la renuncia a la lactancia, los periodos
que se producen a lo largo de la vida ascienden a unos 450.
Hace 100 años eran alrededor de 150. Además, sangrar entre
cinco y siete días de cada 28 "es un gran desperdicio", opina
el doctor Haya. "Se pierde sangre y oligoelementos y aumenta
el riesgo de enfermedades como el cáncer de ovario o la endometriosis".
Lo cierto es que cada vez más mujeres deciden dejar de tener
la regla, al menos eso dicen los especialistas. Aunque aún
no han llegado a nuestro país, en Estados Unidos ya existen
preparados que limitan la frecuencia y la duración de los
periodos. 'Seasonale', el más popular, reduce a cuatro las
menstruaciones anuales.
Ciclos ficticios
El control de la natalidad está presente a lo largo de toda
la historia. Desde el 'coitus interruptus' del Génesis, pasando
por los diversos métodos relatados por Casanova en sus memorias
allá por el siglo XVIII, hasta los métodos más modernos como
la píldora, comercializada por primera vez en 1956 en EEUU.
Entonces, cuando la FDA aprobó Enovid -la primera píldora
anticonceptiva- numerosas voces se alzaron en contra, incluida
la del presidente Eisenhower. Pero la máxima oposición fue
la de la Iglesia Católica. Por este motivo, los diseñadores
del fármaco optaron por imitar el ciclo menstrual natural
con la esperanza de que el Papa comulgara con su uso dado
que era similar al método Ogino, el único aceptado por las
autoridades eclesiásticas.
A pesar de todo, el consumo de la píldora creció rápidamente
en EEUU y Europa hasta convertirse en el método preferido
por las mujeres norteamericanas. Ahora, en el siglo XXI, no
se trata sólo de evitar embarazos no deseados sino de no tener
la incómoda menstruación. Muchos ginecólogos apuestan por
la supresión del periodo. Para ello, no es necesario adquirir
un fármaco especialmente preparado, los anillos hormonales
o las píldoras convencionales también sirven, basta con utilizarlos
de forma "adecuada". La duda está en si este particular uso
está ligado a un aumento de los efectos adversos o a una disminución
de la fertilidad a largo plazo. Muchos médicos creen que la
supresión de la menstruación a través de este método no tiene
más riesgos que el uso de estos anticonceptivos a largo plazo,
aunque algunos reclaman más estudios.
Pero la mayoría defiende su seguridad. "No tiene ningún
tipo de contraprestación", explica María Jesús Cancelo,
ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara. "Los
ensayos clínicos señalan que los efectos adversos no sólo
no aumentan sino que disminuyen". Una de las teorías que
se barajan apunta que, al mantener constantes los niveles
de estrógenos y progesterona, no se produce la caída hormonal
de los días de placebo y el organismo no está sometido a tantos
cambios por lo que los efectos secundarios se reducen.
Mimetismo vs. Supresión
Hoy en día, las píldoras anticonceptivas están diseñadas
para imitar el ciclo menstrual normal, pero se trata de un
ciclo ficticio en el que no se produce la ovulación y el sangrado
es artificial ya que el endometrio apenas crece y por tanto
casi no se descama.
Si la menstruación no es necesaria mientras se toman anticonceptivos,
si la "regla no sirve para nada", si el riesgo de algunas
patologías es menor, entonces, ¿para qué? A pesar de los buenos
augurios y, hasta el momento, resultados satisfactorios, muchas
mujeres son reticentes a acabar con su menstruación.
A pesar de la mejora en la calidad de vida, para algunas
se trata de algo antinatural. "hay mujeres que prefieren
tener la regla ‘por salud’ y para saber que no están embarazadas,
algo totalmente respetable. Pero suprimirla no es dañino",
apunta Cancelo. 
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