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Fangoterapia
Alejandra March
Una técnica milenaria que aúna elementos como
la tierra y el agua para curar y embellecer. Déjate
envolver.
La
fangoterapia consiste en aplicar cierta cantidad de barro
sobre la piel y dejarlo reposar durante un tiempo hasta que
quede totalmente seco.
Los primeros en descubrir los beneficios del fango fueron
los egipcios. Ellos lo utilizaban muy a menudo para tratar
inflamaciones, heridas cutáneas, el reuma e, incluso,
para embalsamar.
En países como Alemania, EE. UU., Suiza, Escandinavia
o Australia, hoy en día existen centros de salud en
los que se aplican los tratamientos con barro a nivel curativo.
Los efectos embellecedores y curativos tan excepcionales
del barro los proporcionan los minerales que contiene y que
también nos aporta el agua, unos elementos esenciales
para el cuidado de nuestra piel, y más en verano, cuando
se nos reseca tanto.
Los tratamientos con fango o arcilla se pueden realizar en
la cara o en el cuerpo. Poniéndonos en manos de un
profesional, lo normal es que el fango venga acompañado
de masajes faciales o corporales. De este modo, se mejorará
la circulación de la sangre y conseguiremos una mayor
relajación.
Si consideramos que nuestra piel es el órgano más
extenso de nuestro organismo, podemos concluir de ella que
también es la parte más expuesta del cuerpo
a sufrir agresiones como:
- Radiación ultravioleta
- Contaminación ambiental
- Clima
- Estrés
- Problemas hormonales
- Enfermedades
- Mal uso de productos cosméticos.
- Desgaste del pH
Por ello desde hace siglos, se recurre a la fangoterapia
por su diversidad de propiedades terapéuticas y cosméticas,
que hacen que la piel recobre su salud y esplendor naturales.
Se le llama barro, arcilla o fango, y nos estamos refiriendo
a un material natural, sano y terapéutico. Sin efectos
secundarios ni problemas de alergias.
La
arcilla posee propiedades curativas capaces de extraer del
interior y exterior de nuestro organismo las impurezas que
lo perjudican. Al aplicar el barro sobre nuestra piel, penetran
en el cuerpo sustancias útiles y se eliminan toxinas,
que pasan al barro y se eliminan con él cuando nos
aclaramos.
Los minerales aseguran el buen funcionamiento de la piel
cumpliendo cada uno de ellos un rol específico en el
metabolismo celular, los cuales los obtienen partiendo de
nuestra alimentación.
En el campo de la estética la arcilla o el fango se
suele utilizar para tratamientos contra el acné, celulitis
y flacidez. En especial para pieles con acné, la arcilla
puede disimular las marcas de los granitos y aclara las manchas
oscuras que puedan aparecer en el rostro.
Se llama fango termal porque cuando se coloca en el cuerpo
produce una sensación de calor y se absorbe con rapidez.
Al aumentar la temperatura lo que se produce es una vasodilatación,
de este modo, los poros se abren y el fango penetra mejor
para limpiarlos.
- Elimina el exceso de grasa en la piel
- Suaviza
- Estimula la circulación
- Evita las pequeñas inflamaciones de la piel
- Tonifica e hidrata
Déjate envolver por lo más natural este verano:
el barro, barro que embellece, cura y limpia suavemente. 
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