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90 minutos al día de ejercicio para
proteger el corazón infantil
Las actuales recomendaciones de actividad física para los
niños se quedan cortas. Un estudio europeo revela que para
prevenir los factores de riesgo cardiaco deberían moverse
más Los niños y jóvenes cada vez se mueven menos. Este creciente
sedentarismo amenaza su salud cardiovascular. Se sabe que
la aterosclerosis que daña las arterias se gesta en la infancia
y un nuevo estudio, publicado en la revista 'The Lancet,'
demuestra hasta qué punto puede influir la actividad física
en este fenómeno. La investigación revela que los menores
de nueve a 15 años que hacen menos ejercicio diariamente acumulan
más factores de riesgo cardiovascular. Y al contrario, los
más activos presentan un perfil más saludable.
El trabajo señala que las actuales recomendaciones sobre
actividad física son insuficientes para los niños. Así, si
hace 20 años se aconsejaba (basándose en estudios realizados
en adultos) que la población infantil practicara entre 20
y 30 minutos de ejercicio vigoroso al día, posteriormente
se consensuó aumentar este tiempo a una hora. Todavía no es
bastante. Los autores del 'European Youth Heart Study' (Estudio
del Corazón de los Jóvenes Europeos) proponen incrementarlo
a 90 minutos por jornada para prevenir la resistencia a la
insulina, un factor crucial para el desarrollo de trastornos
cardiovasculares. Para llegar a esta conclusión, revisaron
la actividad física y midieron algunos factores indicativos
de la salud cardiovascular (presión arterial, los niveles
de colesterol y de triglicéridos, la resistencia a la insulina...)
en 1.732 chavales de Estonia, Dinamarca y Portugal.
Uno de los hallazgos del trabajo es que la actividad física
es, en si misma, un factor independiente de riesgo. Se ha
comprobado que el peso de los pequeños no es determinante.
Los que más se ejercitan presentan menos factores de riesgo
al margen de que sean delgados o gorditos. El comentario editorial
que acompaña al estudio en la revista incide en este aspecto
y propone centrar los esfuerzos preventivos en la promoción
del ejercicio, no sólo en el control del peso.
Los autores llaman la atención sobre el hecho de que cada
vez más niños practican deporte, pero esto no ha desacelerado
la epidemia de trastornos metabólicos y de obesidad que asola
a estas edades. En este sentido, destacan el papel que pueden
jugar otras actividades, como los desplazamientos a pie o
el juego y defienden la necesidad de poner el énfasis en la
actividad física moderada a lo largo de todo el día. Los menores
de 17 años españoles son los europeos que más se acercarían
a las nuevas recomendaciones. 
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