|
El masaje Laken
Yolanda Abeytua
Masaje Laken con toallas calientes, lo mejor contra el estrés
este verano.
Los
masajes relajantes se demandan todo el año. Antes de fiestas
navideñas para mostrar nuestro mejor aspecto, al principio
del nuevo año para encarar con optimismo los nuevos propósitos,
antes de verano para mitigar nuestra ansiedad por las deseadas
vacaciones,... son algunos de los momentos perfectos para
recurrir a estas técnicas que nos transportan a un estado
de relajación pleno.
El masaje Laken es único porque se realiza con toallas calientes,
y es uno de los masajes más capaces de aportar paz y serenidad
al organismo, además de desintoxicar y actuar como tratamiento
antiestrés.
Este
tratamiento antiestrés sorprende por el uso que hace de las
toallas y por la importancia que adquieren a lo largo de todo
el protocolo, convirtiéndolas en un elemento imprescindible
del masaje.
El masaje con toallas calientes se divide en cuatro etapas:
- Primera etapa
Se realiza con toallas, unas calientes y otras no, que actúan
como contraste. Una vez que el cliente se ha acomodado en
la camilla sobre una toalla templada, se ponen, sobre la
altura de la nariz, unas gotas de aceite esencial de lavanda.
A continuación, se van colocando sobre él toallas mojadas
(calientes) poco a poco, con el fin de relajar las glándulas
sudoríparas (encargadas de eliminar toxinas a través del
sudor).
- Segunda etapa
En esta fase se coloca una enorme toalla mojada y caliente,
a modo de sábana cubriendo todo el cuerpo, que se deja reposar
durante cinco minutos. A continuación comienzan las digitopresiones,
estiramientos y todo tipo de movimientos relajantes en las
piernas y en los dedos de los pies.
Tercera etapa
Se retira esta toalla y se aplica otra caliente, pero esta
vez seca. Enrollada como un tubo, se va estirando sobre
el cuerpo de forma lenta y delicada. La piel percibe el
calor poco a poco y los poros se dilatan. Inmediatamente
después se trabajan los pies con maniobras de digitopuntura
y estiramientos, con ayuda del aceite de lavanda. Cuando
sea necesario, se puede aplicar un aceite reductor para
aprovechar la sesión.
- Cuarta etapa
Para acabar, se retiran las toallas poco a poco mediante
suaves deslizamientos manuales.
El resultado es increíble. Nuestros poros limpios, los músculos
de todo el cuerpo absolutamente relajados y una amplia sonrisa
que tardará mucho tiempo en desaparecer. Como unas largas
vacaciones en la playa pero sin salir de tu ciudad…
|