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La falta de horas de sueño está
detrás del desarrollo de obesidad y diabetes
Dormir poco aumenta la sensación de hambre, especialmente
de alimentos hipercalóricos, al día siguiente. Esta sensación
que todo el mundo ha experimentado tiene una explicación biológica
que ha encontrado un equipo belga en un experimento con voluntarios
sanos. Alteraciones en el metabolismo de la glucosa y en las
hormonas del apetito lo explican.
La falta de sueño está detrás del aumento de peso de la
población. Esta llamativa teoría tiene un fundamento biológico
que ha sido constatado por estudios que permiten concluir
que "la privación parcial y crónica de sueño es un factor
de riesgo para el desarrollo de obesidad, diabetes y síndrome
metabólico", tal y como ha reconocido Antonio Vela, director
del Laboratorio de Sueño Humano y Cronobiología Aplicada de
la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
Un estudio belga con voluntarios sanos a los que se les
privó de horas de sueño durante un periodo de entre dos y
seis días documentó las consecuencias endocrinas y metabólicas
que acarrea el robar horas al descanso. El grupo de Karine
Spiegel, del Hospital Universitario Anderlecht, en Bruselas
(Bélgica), observó que la falta de sueño provocaba alteraciones
en el metabolismo de la glucosa, tales como menor tolerancia
a este azúcar, alteraciones de la función de las células beta,
reducción de la utilización de la glucosa no insulino dependiente
y menor sensibilidad a la insulina.
Asimismo, la falta de sueño afecta a la regulación del apetito
al provocar un incremento de la hormona grelina (que aumenta
el apetito), y un descenso de la leptina (que lo disminuye).
La consecuencia más importante de estas alteraciones neuroendocrinas
era el aumento del apetito, especialmente por alimentos hipercalóricos
y ricos en hidratos de carbono, que acaba provocando una sobrealimentación
y, en último término, ganancia de peso.
Como la duración del estudio no superó la semana, continúa
siendo una incógnita lo que ocurre cuando la falta de horas
de sueño se prolonga en el tiempo. Datos preliminares apuntan
a que, con la cronificación del problema, el metabolismo de
la glucosa se regula, pero se desarrolla resistencia a la
insulina. Por el contrario, el impacto sobre el apetito se
mantiene, lo que sustenta la relación con la obesidad y la
diabetes.
Otro de los riesgos de la cronificación de la falta de sueño
es el desarrollo de apnea, promovido por el aumento del peso
corporal. 
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