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¿Te doy un masaje?
Sandra Johnson
Aprended los dos a dar masajes, y disfrutad en casa del
masaje más especial, el que se hace con cariño.
Un masajista profesional os puede enseñar cómo
daros masajes el uno al otro.
Se
trata de un regalo especial, sólo parejas. Imagina
que después esta conversación se vuelve algo
cotidiano… "-¿Me das un masaje? -Venga vale, ¡pero después
te toca a ti!"
Y es que, si se sabe cómo hacerlo, no hay masaje mejor,
ni más placentero, que el que se da con amor y cariño,
el que te puede dar tu pareja.
¿Y quién mejor que un masajista experto para enseñarte
la mejor forma de tocar? El objetivo es aprender a dar masajes
relajantes sin riesgos. Puro placer para todos los sentidos,
ya que no sólo aprenderéis a masajear, sino
a crear la atmósfera ideal para el relax más
absoluto y profundo. Velas, luz tenue, una música que
os guste y algo de tiempo para disfrutar juntos.
El lugar para tumbarse debe ser cómodo tanto para
el que se encuentra en posición horizontal como para
el miembro de la pareja que le toca el turno de dar el masaje.
Lo ideal sin duda es una camilla un poco alta.
Lo primero que debemos hacer es frotarnos las manos con un
aceite aromático corporal con virtudes sedantes, por
ejemplo: lavanda, vainilla, jazmín, etc.
El
terapeuta dirige la sesión comenzando a masajear el
cuerpo de uno de los miembros de la pareja sobre la camilla,
mientras el otro observa y aprende. La principal diferencia
con un masaje habitual consiste en que el masajista va explicando
el proceso y dando las indicaciones pertinentes zona por zona,
con el fin de que el compañero vaya aprendiendo las
particularidades de cada parte del cuerpo.
El profesional instruye al que está mirando sobre
todo en el modo correcto de realizar los pases de manos por
cada zona, distinguiendo los músculos y los puntos
sensibles de la columna vertebral. También es importante
el ritmo del masaje y el nivel de presión que podemos
realizar en cada punto.
Después, en paralelo y de la manera más sincronizada
posible, el compañero intentará seguir la pauta
de masaje en un lado del cuerpo al mismo tiempo que el masajista
lo hace en el otro. El resultado es un maravilloso masaje
a cuatro manos, el aprendizaje más placentero del mundo
desde luego.
Las sesiones de este masaje en pareja suelen ser de dos horas,
una para el masaje de cada uno de los miembros de la pareja.
Ya es hora de daros un homenaje con un regalo que disfrutaréis
toda la vida, la manera más suave y dulce de compartir.
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