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La Noesiterapia
Alexandra March
La capacidad de controlar el dolor o de conseguir una analgesia psicológica
está al alcance de todo el mundo como lo demuestran miles de operaciones
quirúrgicas efectuadas sin anestesia química, utilizando anestesia
psicológica inducida por el propio paciente bajo la orientación
del médico.
Quien
hace esta afirmación tan rotunda es el Dr. Ángel Escudero, médico
cirujano, creador de la Noesiterapia o curación por el pensamiento ("noesis"
acción de pensar y "terapia" curación); él
mismo eligió esta palabra griega para definir algo que le ha llevado a
ser mundialmente conocido y no, sólo, por el millar de intervenciones quirúrgicas
que ha realizado sin anestesia (lo que él define como "Psicoanalgesia
volitiva"), sino, también, por la aplicación de su método
en la preparación psicológica de las mujeres embarazadas para parir
sin dolor evitando que tengan que usar anestesia. El caso es que el nombre del
Dr. Ángel Escudero Juan ha dado la vuelta al mundo, entrevistas en televisión,
en periódicos, conferencias, congresos, autor de libros incluso, en el
año 2004, la Real Academia de la Historia le solicitó su biografía
para ser incluida en El Diccionario Biográfico de la Historia de España.
La Noesiterapia no es una especialidad médica, ni una técnica,
ni una profesión: es un conocimiento de cómo funciona el cerebro
humano y, como tal, puede aplicarse en todas las facetas de la vida y en cualquier
profesión.
¿Se puede controlar el dolor? Las experiencias de sus pacientes
así lo demuestran, pero hay un largo camino por desandar "el camino
equivocado durante la evolución de nuestra especie y esa tarea debe
empezar en la escuela primaria enseñando a los niños a usar adecuada
y correctamente las mejores capacidades del cerebro humano". Todo es
posible, se puede comprobar cotidianamente en sus pacientes y en los médicos
instruidos con su método de Psicoanalgesia, y en una experiencia de más
un cuarto de siglo y es que el cerebro obedece a ese "programa", programa que
no ejecuta el médico, es el paciente quien lo hace; orientado, eso sí,
por el médico, quien sólo le enseña cómo. En definitiva
se trata de eliminar las sensaciones de dolor pero no el resto de las percepciones.
Así pues, las sensaciones de tacto, presión, frío o calor
persisten; sólo que al no haber dolor no hay sufrimiento.
En cada intervención
con anestesia psicológica he encontrado ante mi bisturí el espíritu
del hombre, el alma humana (Dr. Ángel Escudero) |
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No tiene nada que ver con la hipnosis ni con la Sofrología, se trata
de un conocimiento que los pacientes aprenden de una forma sencilla y luego pueden
usar cuando las circunstancias lo requieran. Es más, las enseñanzas
de la Noesiterapia se usan de manera consciente y voluntaria; de ahí el
nombre de Psicoanalgesia Volitiva, porque es la voluntad del paciente quien la
pone en marcha. En cambio, en la hipnosis nos hallamos ante un 10% de personas
muy sugestionables o hipnotizables y que es el hipnotizador el que les dirige,
manipulándoles a nivel inconsciente; es decir, no es el paciente el que
guía consciente y voluntariamente el proceso. La Sofrología se centra,
fundamentalmente, en enseñar técnicas de relajación. En la
Noesiterapia no se enseña ningún ejercicio de relajación,
ni siquiera para entrar al quirófano o paritorio y, sin embargo, están
relajados. Esta relajación es uno de los síntomas que acompañan
a lo que el Dr. Escudero llama "Respuesta Biológica Positiva"
(RBP) y que se pone en marcha con cada pensamiento positivo, como el capaz de
programar la psicoanalgesia en el cerebro. El conjunto de estos síntomas
tienen el significado de un discreto predominio vagal de tipo muscarínico,
altamente positivo para la salud y para la vida.
En lo que se refiere a la patología del dolor, en la cirugía
y en la maternidad así como en cualquier otra especialidad médica
y actividad humana. La Respuesta Biológica Positiva facilita la puesta
en marcha de los mecanismos naturales de la curación y la recuperación
de la armonía perdida con la enfermedad. Por eso aprender Noesiterapia
puede ayudarnos a vivir mejor, a estudiar con menos esfuerzo, a trabajar más
inteligentemente y con menos desgaste, a defendernos del estrés, a que
la relación social sea mas fácil, a que cualquier actividad o deporte
se practique más inteligentemente... En definitiva, a que la vida sea de
verdad un goce.
Lo que pretende la Noesiterapia, en suma, es enseñar a vivir más
feliz a cada cual en función de sus posibilidades, reduciendo las limitaciones
que a menudo nosotros mismos nos imponemos por el desconocimiento de lo que realmente
somos capaces de alcanzar. Ese es el comienzo de la mejor de las medicinas: la
preventiva.
El ser humano, si de verdad quiere vivir como le corresponde, tiene que aprender
a pensar positivamente, a respetar el poder creador de su pensamiento, a hablar
un lenguaje más positivo y adecuado a sus necesidades.
A fin de cuentas el cerebro humano es como el volante de un coche, es decir,
está diseñado para obedecer las órdenes de quien lo dirige
aunque esa orden sea un disparate. De tal manera que si en un tramo recto de carretera
se le da un giro brusco al volante, a derecha o izquierda, esa orden se cumple
en el acto aunque suponga salirse de la carretera y estrellarse. Porque el vehículo
no sabe si la orden recibida es buena o mala para quien se la da: se limita a
cumplirla. Bueno, pues con el cerebro humano sucede igual. Es como el volante
de nuestra vida y recibe cada pensamiento de su dueño como un programa,
una orden a cumplir, sin importarle que el resultado de su obediencia sea algo
bueno o malo para quien lo dirige.
Es
decir, si el hombre quiere poner remedio a los males que le afligen debe usar
más inteligentemente su pensamiento. Y ello es muy simple: consiste en
hablar sólo y siempre del bien que necesitamos. Del mal no hay que hablar
ni para negarlo. Cuando negamos el mal, por el hecho de hacerlo presente estamos
poniendo en marcha en el cerebro todo lo que allí hay grabado en torno
al mal y eso anula o resta eficacia.
Por tanto, debemos evitar decir "no quiero que me duela" sino "necesito tener
esa zona de mi cuerpo anestesiada". Y así, en lugar de decir "me siento
mal" debemos decir "necesito sentirme bien". Porque si a alguien le decimos "no
pienses en un elefante"... ¿qué es lo primero que hace? Pues pensar en
un elefante. Y es que el cerebro no reconoce esa negación que ponemos al
principio y se queda con el resto de información, sea el elefante, el dolor
o el sufrimiento que con nuestra negación queríamos borrar. 
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