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Photonterapia: el rayo de la vida
Alejandra March
Toda la vida en la Tierra depende del Sol. Sin él no habría
plantas ni animales y la Tierra sería como un mundo oscuro, helado y muerto.
La comida el oxígeno que respiramos dependen del Sol y las especies vivas
de hoy son el resultado de una evolución de miles de millones de años
que ha sido mantenida por la constante luz solar. Hace más de 4000 millones
de años que el Sol ha estado calentando e iluminando la Tierra y gracias
a ello estamos, ahora, nosotros aquí.
El
Sol transmite el calor a través de radiaciones infrarrojas, también
conocidas como energía infrarroja. Dentro del espectro solar los rayos
infrarrojos (0'8 a 1000 μA de longitud de onda) se dividen en los de onda
corta (07-1'4 μA), ondas medias (1'4-3 μA) y ondas largas (3-1000 μA).
Dentro de las ondas largas existe una especial radiaciσn denominada el rayo
bioinfrarrojo o rayo vital (4-14 μA) que tiene unas determinadas propiedades
biológicas. El Dr. Komuro, investigador japonés, buscó durante
varios años un material capaz de emitir este tipo de energías, ya
que todo objeto es capaz de emitir una determinada radiación cuando es
estimulado por fotones o electrones (luz). La intensidad o frecuencia de la onda
emitida está determinada por las características físicas
del material estimulado. Comprobó que la aleación de titanio, aluminio
y platino emitía dicha longitud de onda y que esta aleación a la
temperatura de 37Cº, que es nuestra temperatura corporal, era la energía
más ajustada y más próxima a la bioinfrarroja.
Estos
tres metales, después de fundidos, son pulverizados en minúsculas
partículas mezcladas con poliuretano y/o algodón, con lo que se
fabrica un hilo que se integra en colchones, edredones, ropa, cápsulas
infrarrojas etc.
Así nació la photonterapia que, hoy en día, se utiliza
en centros de estética, belleza y balnearios de todo el mundo y, también,
como terapia alternativa. Se trata de una cápsula hermética en la
cual se introduce a la persona, excepto la cabeza, y donde, a través de
este método, se calienta el interior hasta una determinada temperatura.
Esto produce un especial efecto térmico que induce un calor seco hasta
el interior de nuestro organismo aportándonos numerosos beneficios:
- Mejora la circulación sanguínea.
- Elimina el cansancio.
- Reduce
el ácido láctico (se acumula en situaciones de estrés, trabajo
físico excesivo y en los atletas).
- Alivia los dolores articulares
y musculares por sus propiedades antiinflamatorias.
- Es eficaz contra los
radicales libres.
- Mejora la eliminación de toxinas tanto del interior
corporal como de la propia piel y sobre todo del tejido celular subcutáneo
(obesidad, celulitis, adiposis, furunculosis, etc.).
- Aumenta la flexibilidad
de la columna y disminuye la tensión por lo que está indicado en
las patologías óseas (hernia discal, cervicalgia, lumbalgia, etc.).
- Relaja
y colabora eficazmente en las alteraciones del sueño.
Y
podríamos seguir, porque continúa investigándose, son muchos
los estudios fuera y dentro de nuestro país como el de la Clínica
Universitaria de Navarra, el Centro de Alto Rendimiento "Infanta Cristina"
o el de la Universidad de Granada.
El caso es que "el rayo de la vida" ha llegado con fuerza y la photonterapia
ya no es una desconocida.
¡Atrévete a descubrirla! 
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