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El Ministerio de Sanidad lanza una campaña de prevención
de la obesidad infantil para concienciar a la población de los beneficios
de seguir hábitos saludables de vida
La campaña, con el lema "Prevenir la obesidad infantil tiene
premio: estar sano", tiene el objetivo de concienciar a toda la población,
principalmente a los padres y educadores, de las ventajas que puede reportar para
la futura salud de niños y jóvenes el seguir hábitos saludables
de alimentación y de práctica de ejercicio físico desde estas
etapas de la vida.
Según datos de la OMS, más de mil millones de personas adultas
en todo el mundo tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.
Además, la prevalencia de la obesidad se asocia cada vez más con
las principales enfermedades crónicas de nuestro tiempo, como enfermedades
cardiovasculares, hipertensión, ciertos tipos de cáncer o diabetes,
entre otras. Por este motivo, la OMS ha calificado a la obesidad como "la
epidemia del siglo XXI".
En nuestro país, el índice de obesidad entre la población
adulta es del 14,5% mientras que el sobrepeso asciende al 38,5%. Esto quiere
decir que uno de cada dos adultos presenta un peso superior al recomendable. Este
hecho es más frecuente en mujeres (15,7%) que en hombres (13,4%). También
se ha observado que la prevalencia de la obesidad crece conforme aumenta la edad
de las personas, alcanzando cifras del 21,6% y 33,9% en varones y mujeres de más
de 55 años, respectivamente.
Más preocupantes son las cifras de obesidad y sobrepeso infantil y juvenil
(de 2 a 24 años). El 13,9% de esta población es obesa y el 26,3%
tiene sobrepeso. En este grupo de edad, la prevalencia de la obesidad es superior
en varones (15,6%) que en mujeres (12%). Las mayores cifras se detectan en la
prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con
una prevalencia del 16,1%.
En comparación con el resto de países de Europa, España
se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos
obesos. Sin embargo, en lo que se refiere a la población infantil,
nuestro país presenta una de las cifras más altas, sólo comparable
a las de otros países mediterráneos. En los niños españoles
de 10 años la prevalencia de obesidad es sólo superada en Europa
por los niños de Italia, Malta y Grecia.
Las razones de este fenómeno se deben a los profundos cambios en nuestro
estilo de vida. Pero fundamentalmente las causas son dos: un deterioro de nuestros
hábitos dietéticos y un estilo de vida sedentario.
Estas dos causas se han manifestado de una forma evidente en nuestro país
en los últimos años. Por ejemplo, la dieta de nuestros niños
y jóvenes se ha ido alejando progresivamente de la llamada "dieta
mediterránea" porque ha aumentado el consumo excesivo de productos
cárnicos, lácteos, bollería y bebidas carbonatadas al tiempo
que ha disminuido la ingesta de pescado, frutas, verduras y cereales. Además,
es preocupante que el 8% de los niños españoles acuden al colegio
sin haber desayunado, cuando se ha demostrado que la prevalencia de obesidad es
superior en aquellas personas que toman un desayuno escaso o lo omiten.
Todo esto se agrava además por una tendencia creciente al sedentarismo
en las actividades lúdicas, donde la práctica de ejercicio se ha
sustituido por pasar horas delante de la televisión o del ordenador. De
hecho, encuestas recientes indican que el 38% de nuestros jóvenes se declaran
sedentarios en sus prácticas de ocio y pasan una media de 2
horas y media al día viendo televisión y 30 minutos adicionales
jugando con videojuegos o conectados a Internet. España es, además,
uno de los países europeos donde se practica menos deporte.
Para hacer frente a este problema, el Ministerio de Sanidad y Consumo puso
en marcha en febrero de este año la Estrategia NAOS de prevención
de la obesidad y fomento de la actividad física. En la elaboración
de esta estrategia participaron ocho grupos de trabajo y más de 80 organizaciones,
con el objetivo de abordar el problema de la obesidad, especialmente la obesidad
infantil, desde todas las perspectivas y en todos los ámbitos (familiar,
empresarial, sanitario y, especialmente, en el educativo).
En el marco de esta estrategia se han desarrollado ya diversas acciones. Por
ejemplo, Ministerio y Comunidades Autónomas adoptaron un acuerdo en el
Consejo Interterritorial de junio para mejorar las dietas de los comedores escolares,
haciéndolas más equilibradas, y para ofrecer más información
nutricional a los padres. Esta actuación es muy importante, ya que el 20%
de los niños realiza, durante cinco días a la semana, su comida
principal en el centro de enseñanza, porcentaje que aumenta hasta el 32%
en el grupo de edad de 2 a 5 años.
Además, el Ministerio ha promovido, junto a la Federación de
Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), la firma del Código
PAOS de autorregulación de la publicidad sobre alimentos y bebidas dirigida
a menores, que establece un conjunto de reglas para las empresas en el desarrollo,
ejecución y difusión de sus mensajes dirigidos a menores para evitar
una excesiva presión publicitaria sobre ellos y contribuir a fomentar en
la población infantil y juvenil hábitos saludables de alimentación
y la práctica de ejercicio físico. Este código, que comenzó
a aplicarse el pasado 15 de septiembre, es pionero en toda Europa y a él
se han adherido 33 de las mayores empresas de la industria alimentaria, que representan
más del 70% de la inversión publicitaria del sector. 
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