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Mirándonos a los ojos
Alejandra March
Hungría. Año 1836. Un niño al intentar atrapar a un búho
le rompió una pata. Casualmente miró a los ojos del animal y observó
como le aparecía una mancha negra en el iris. Se lo llevó a casa
y lo cuidó. A la vez que el búho mejoraba la mancha desaparecía.
De esta manera nació la Iridología.
Este
niño, llamado Ignatz von Peczely, terminó estudiando Medicina y
ejerciendo como médico homeópata. Dedicó gran parte de su
vida a la investigación de este fenómeno y publicó, ya en
su madurez, el primer tratado de Iridología científica, lo que le
sirvió para crear escuela y darse a conocer en el mundo entero como el
padre de esta disciplina.
Y es que una mirada puede decir mucho más de lo que a primera vista
parece. La Iridología intenta demostrar que se pueden detectar enfermedades
con una simple ojeada en el iris y que los ojos no son, sólo, "el
espejo del alma" sino, también, el cristal en el que se reflejan muchas
de las anomalías de nuestro organismo. Esto es en lo que se basa esta ciencia
experimental, en diagnosticar el estado de salud de una persona a través
de lo que denominan "el mapa del iris".
¿Pero en que consiste la Iridología?
De la misma manera que no existen dos huellas digitales iguales tampoco dos
iris semejantes. Y es, precisamente, a la observación y al estudio del
iris y la pupila de lo que se encarga la Iridología. El iridólogo
traza un "mapa del iris" basándose en su textura, color, localización
con respecto a la pupila y estructura general. Las alteraciones que se producen
en el organismo se manifiestan mediante signos en una determinada zona de la superficie
del iris y estas zonas topográficas se definen sobre los llamados mapas
topográficos. Y es sobre ese mapa donde los iridólogos estudian
y diagnostican las enfermedades o una predisposición a padecerlas.
Los mapas topográficos se dividen mediante grados y coronas o círculos.
Según estos mapas podrían definirse tres tipos de constitución
en las personas:
Constitución linfática fibral: Son personas con el iris de un
tono claro: azules, verdes y grises. En este tipo se observa una tendencia a padecer
enfermedades de origen inflamatorio (amigdalitis, apendicitis, artritis etc.)
y alérgico (asma, eccemas, catarros etc.)
Constitución hematógena pigmentaria: Tienen los iris oscuros:
negros, marrones y castaños. En general son personas con propensión
a las enfermedades vasculares, tendencia a la obesidad, problemas de hígado,
digestiones difíciles, espasmos, calambres y trastornos emocionales.
Constitución mixta: Son aquellas que tienen características
de ambos grupos (iris azul oscuro, marrón claro etc.). Por lo que la tendencia
a padecer unas u otras enfermedades dependerá del carácter predominante
de su constitución.
Pero el iridólogo, lógicamente, no se fija sólo en la
constitución. A partir de ese primer vistazo empieza a "leer" el iris,
dividiéndolo en una serie de coronas, concretamente 8, son los llamados
"círculos del iris" que viene a ser como un mapa del cuerpo en
el que se tiene en cuenta la topografía del iris y la ubicación
de las alteraciones.
Es mucho lo que se ha escrito sobre Iridología, desde diferentes tipos
de personalidad (joya, arroyo, flor, punta de lanza etc.) hasta una relación
entre el iris y los parecidos familiares, pero ni todo es cierto, ni, tampoco,
todo carece de una base científica. Hay que entenderlo como que es una
ciencia más, experimental si queremos, que se engloba dentro de las llamadas
terapias alternativas. El recurrir a ella depende de nosotros.

Lo que si es cierto es que el ojo, la mirada, ha llamado la atención
del hombre desde siempre, los caldeos tallaban representaciones del iris en losas
de piedra, para los egipcios los ojos estaban, íntimamente, ligados a las
características del alma. Y es que mirarse a los ojos puede llegar a ser
fascinante.
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