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Frutas rojas, delicias silvestres
Alejandra March
Moras,
arándanos, grosellas, frambuesas… Cálidas, rojas y apetecibles ¿Te
has preguntado, alguna vez, a que deben su color? Son los carotenoides, ellos
son los responsables de su color y no sólo de eso. Las frutas rojas o del
bosque contienen, entre otras muchas sustancias, gran cantidad de ellos y los
carotenoines son una fuente inagotable de salud por su alto poder antioxidante.
A pesar de ese toque de color y de su exotismo, las frutas rojas son las grandes
olvidadas. Crecen, salvajes, en los bosques y quizá por ello no ocupan
el lugar que deberían en nuestra dieta.
Las propiedades nutritivas de estas frutas son innumerables: Un bajo valor
calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Especialmente ricas
en vitamina C que actúa en el organismo como un poderoso antioxidante,
al igual que los antocianos y carotenoides. Esta vitamina interviene,
también, en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos
rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos, ofrece, además,
la resistencia que necesita nuestro organismo contra las infecciones. En general,
las bayas silvestres son buena fuente de fibra, que mejora el tránsito
intestinal, y de potasio, hierro y calcio. Contienen taninos de acción
astringente y protectora cardiovascular.
Además
de todas estas propiedades nutritivas que les son comunes las frambuesas y las
moras, por ejemplo, contienen una gran cantidad de fibra soluble, un compuesto
que incide positivamente en el colesterol y la diabetes al bloquear la absorción
de grasas y azúcares. Las moras son de las pocas frutas que poseen vitamina
E, un antioxidante que ayuda a proteger los ácidos grasos. Así
cuida al organismo de la formación de moléculas tóxicas resultantes
del metabolismo normal como de las ingresadas por vías respiratorias o
bucales. Evita la destrucción anormal de glóbulos rojos, previene
de los trastornos oculares, anemias y ataques cardíacos. Dado que su presencia
elimina sustancias tóxicas, ayuda a los fumadores.
Por su parte los arándanos tienen cualidades antisépticas y resultan
muy útiles frente a las infecciones, mejorando, también, los problemas
circulatorios. Por último las grosellas tienen la propiedad de aumentar
el apetito y estimulan el sistema hormonal del organismo.
En definitiva estas maravillosas frutas nos aportan, sobre todo, salud y además
se pueden consumir desde frescas hasta en postres llenos de color y con un poco
de imaginación en lo que tú quieras.

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