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El agua es fuente de vida
y también fuente de salud. Conocidas desde la antigüedad
sus virtudes terapéuticas, hoy la hidroterapia se sigue
empleando para mejorar dolencias óseas, musculares
o circulatorias y para otro tipo de trastornos, como la ansiedad,
el estrés y el agotamiento psíquico.

Pocas terapias pueden presumir
de una historia tan larga como la hidroterapia. La curación
a través del agua se ha empleado en culturas tan dispares
y tan antiguas como la china o la romana. El agua es un elemento
natural que ha vivido en contacto permanentemente con el hombre.
Pero es su manipulación en función de los efectos
que se quieran conseguir lo que le da su fuerza terapéutica.
Desde su temperatura y su estado y terminando por sus características
mecánicas, cada alternativa del circuito posee una
acción determinada en el organismo.
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